miércoles, 29 de marzo de 2017

Cómo finalizar un contrato de alquiler

Finalización de un contrato de alquiler
Tanto los propietarios de un inmueble como los inquilinos que habitan el mismo pueden solicitar la finalización del contrato si consideran que la parte contraria esta incumpliendo sus obligaciones; en el caso del propietario, puede dar por finalizado el contrato de alquiler si el inquilino incurre en alguno de los siguientes supuestos:
  • Subarrendar o ceder una parte o la totalidad del inmueble sin el consentimiento expreso del propietario.
  • Realizar en la vivienda actividades peligrosas, insalubres o nocivas que puedan poner en peligro al resto de propietarios del edificio, o estén incumpliendo directamente lo marcado por la ley.
  • Realizar desperfectos de manera intencionada dentro de la vivienda, así como efectuar remodelaciones y obras sin el conocimiento del dueño.
  • No realizar el pago de alguna de las cantidades pactadas en el contrato de arrendamiento, como mensualidades o fianzas.
  • El no cumplimiento de las normas establecidas en el contrato de arrendamiento que se han establecido por el propietario expresamente y han sido aceptadas por el inquilino.

Algunas de estas normas establecidas en el contrato por parte del propietario pueden ser por ejemplo, el no estar permitido tener animales de ningún tipo dentro de la casa; una vez aceptadas estas normas son motivo de cese de contrato en caso no ser respetadas por el inquilino. Por su parte, el inquilino puede dar por finalizado el contrato si se cumple alguna de las siguientes circunstancias:
  • El propietario no conserva la vivienda en perfectas condiciones de habitabilidad y no realiza las reparaciones necesarias.
  • El propietario causa molestias y perturba el uso pacífico de la vivienda.

Además de estos casos que son los más comunes y los que la ley ampara y reconoce para que un contrato de alquiler pueda ser finalizado antes de cumplir el periodo de alquiler pactado, existen una gran cantidad de casos y situaciones personales tanto del arrendador como del inquilino que pueden modificar las condiciones del contrato de alquiler; en la mayoría de estos casos, tanto para propietarios como para inquilinos, lo más aconsejable es disponer de un buen servicio de protección jurídico para estar protegido legalmente ante estos posibles casos de finalización de contrato de alquiler.

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