jueves, 11 de mayo de 2017

Cómo planificar bien una mudanza

Mudarse no es fácil. No, no lo es, no se dejen engañar por ese cine de Hollywood que pretende pintar los traslados como un proceso que en el cien por cien de los casos es emocionante y divertido. No me malinterpreten: si desean mudarse a un sitio que les encanta o han encontrado, comprado o alquilado la casa de sus sueños, mudarse es sin duda la opción adecuada, y es natural sentir excitación contenida, alegría o emoción al hacerlo.

Planificar mundanza

No obstante, y es lo que estoy diciendo, eso no significa que no haya dificultades o momentos en los que la transición resulta dura, cansada o complicada. Sin embargo, y en contra de lo que pueda parecer, mi intención no es disuadirles de una posible mudanza, ni meterles el miedo en el cuerpo, sino sencillamente recordarles que hay maneras de mitigar esas posibles dificultades que puedan surgir mientras dure la misma. Una de esas maneras es llevar a cabo una buena planificación de la mudanza en sí, y eso empieza con una palabra: inventario.

Sí, es conveniente hacer inventario de lo que se tiene y de lo que es especialmente valioso, de lo que es útil y de lo que no, de lo que es desechable y de lo que necesitamos. Al mismo tiempo, convendría tener presente qué tipo de mudanza queremos hacer: si queremos asentarnos en el que creemos que será nuestro hogar definitivo, querremos llevarnos todo con nosotros; pero si solo queremos irnos de casa de nuestros padres y buscar un piso de estudiantes, bastará con los bártulos más importantes de nuestra habitación y, seguramente, tengamos que dejar nuestros muebles en casa.

En cualquier caso, si finalmente nuestro inventario nos avisa de que vamos a llevarnos demasiadas cosas, el siguiente paso será encontrar un servicio de mudanzas que nos permita trasladarlas y almacenarlas convenientemente. Por ejemplo, una mudanza a gran escala a Gran Canaria puede requerir la contratación de unos trasteros Las Palmas, un lugar adecuado en el que guardar las cosas que necesitamos tener con nosotros.

A continuación, la mejor idea posible es la de llamar a un trabajador experto en presupuestos para que nos dé una cifra aproximada o precisa de cuánto nos puede costar el traslado, incluyendo o no cajas de embalaje; así como cuántos días se necesitarán para llevarlo a cabo. Tras la debida planificación, el siguiente paso será, valga la redundancia, "dar el paso" definitivo.

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